top of page
Paola Jinneth Silva Montañas de Mocoa.JPG

Descolonizar la escuela: El desafío del Pueblo Inga para construir una educación propia

  • hace 11 minutos
  • 4 min de lectura

El pasado 4 de septiembre de 2026, el Resguardo Indígena de Yunguillo, en Mocoa, fue escenario de un encuentro para el fortalecimiento pedagógico y político del Pueblo Inga, en el marco del Sistema de Educación Indígena Propio (SEIP). La jornada reunió a autoridades, docentes, pedagogos, integrantes del Cabildo Estudiantil de Yunguillo y al equipo de Ingakuna Sugllapi Tukuspa, encargado de administrar el SEIP del Pueblo Inga.


Equipo Ingakuna Sugllapi Tukuspa y ACIN en el tambu de la Institución Educativa Aborigenes de Colombia en Yunguillo. Foto: Paola Jinneth Silva @ingakunasugllapitukuspa
Equipo Ingakuna Sugllapi Tukuspa y ACIN en el tambu de la Institución Educativa Aborigenes de Colombia en Yunguillo. Foto: Paola Jinneth Silva @ingakunasugllapitukuspa

La jornada puso sobre la mesa una pregunta que toca el corazón mismo de la educación propia: ¿cómo construir una escuela que no reproduzca las relaciones de poder que históricamente han subordinado a los pueblos indígenas? La reflexión estuvo acompañada por integrantes de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), organización que cuenta con más de cuarenta años de experiencia en la construcción de procesos educativos propios. Su trayectoria permitió generar un intercambio con el proceso que durante los últimos cinco años ha venido caminando el Pueblo Inga del Putumayo en la administración de su propio sistema educativo.


“Este encuentro permitió que los dinamizadores tengan mayor fundamento en lo político, pedagógico y administrativo, así como herramientas, conceptos y prácticas para enrutar el SEIP, porque es la primera vez que se está construyendo y cada pueblo debe hacerlo”. Explicó Jeann Nilton Campo, rector de la Institución Educativa Novirao del Pueblo Nasa y miembro de la Comisión Nacional de Trabajo y Concertación de la Educación para los Pueblos Indígenas de Colombia - CONTCEPI.


Durante la jornada, la discusión llevó a mirar el aula como un reflejo de la sociedad. “Muchas veces la escuela es una copia del sistema en el que vivimos: El profesor es el reflejo del gobierno y los estudiantes son el reflejo del pueblo: el gobierno impone las leyes, impone su conocimiento y el pueblo acata o obedece. Esa es la tarea del docente: preguntarnos cómo generamos autonomía y pensamiento crítico en nuestros estudiantes si todavía la escuela opera para dominar”. Expresó Felipe Diago, coordinador pedagógico de la IE Novirao, durante el evento.


Administrar la educación desde el pueblo significa también recuperar la capacidad de decidir sobre el conocimiento, las pedagogías, los tiempos, los espacios y las formas de relacionamiento que hacen posible el aprendizaje.

“¿Por qué nuestros jóvenes sienten pena de hablar su lengua? Porque tenemos heridas en el pensamiento, en el corazón, en el espíritu y en la tierra. Esa herida nos hace creer que nuestra forma de vida es atrasada, que nuestra lengua es atrasada y que no es civilizada. Eso se llama colonialidad del ser, del saber y del poder”, explicó Diago y agregó que, la colonialidad es la herida producto del proceso de colonización y la colonización es el choque cultural entre dos mundos donde uno domina al otro. 

“Si nosotros seguimos cargando con esa herida en la mente, en el corazón y en nuestro espíritu, va a ser muy difícil que avancemos en la educación propia. Porque siempre vamos a estar pensando que todo lo que viene de afuera es mejor”. Afirma. 


Repensar el camino de sabiduría


Canastos, tejidos, semillas e instrumentos de la identidad Inga en el espacio de reunión. Foto: Paola Jinneth Silva @ingakunasugllapitukuspa
Canastos, tejidos, semillas e instrumentos de la identidad Inga en el espacio de reunión. Foto: Paola Jinneth Silva @ingakunasugllapitukuspa

Para el Pueblo Inga, esta transformación también pasa por revisar sus propias herramientas pedagógicas y el sentido que tienen dentro del territorio.


“Buscamos proyectar nuestra educación con las normas actuales, particularmente con el Decreto Ley 0481 de 2025, mediante el cual se reconoce el Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP) como política pública de Estado, y con las normas que lo desarrollan (Decretos 0932, 0933 y 0934 de 2026), así como revisar los alcances del Plan Educativo Comunitario —PEC— y su coherencia con las necesidades del territorio y los procesos educativos propios: los caminos de sabiduría, los tejidos de vida y los temas curriculares que deben repensarse”, explicó Ana Lucia Jamioy, dinamizadora pedagógica de la Institución Educativa Aborígenes de Colombia de Yunguillo. 


Para la dinamizadora, apropiarse de este marco normativo no significa adoptar una estructura externa, sino encontrar la manera de armonizarla con el pensamiento y las necesidades de la comunidad. En ese ejercicio, plantea, es necesario repensar incluso la manera en que se comprende el proceso de formación de los niños y las niñas.


Una de las claves está en reconocer las semillas y sus momentos de maduración como una forma propia de comprender las etapas de formación. Cada niño y cada niña transita procesos diferentes y, por ello, las acciones pedagógicas, los espacios y las formas de acompañamiento deben responder a esos distintos momentos, en lugar de imponer un único ritmo de aprendizaje.


Esta mirada también lleva a resignificar los lugares donde ocurre la educación. Para Jamioy, aprender no comienza ni termina en el aula: se construye en la familia, en la comunidad y en el territorio; en la palabra de los mayores, en los caminos, en la chagra y en las prácticas culturales que mantienen viva la relación con la vida.


El camino de continuar tejiendo el SEIP


Participantes del encuentro en la institución educativa Aborígenes de Colombia en Yunguillo. Foto: Paola Jinneth Silva @ingakunasugllapiTukuspa
Participantes del encuentro en la institución educativa Aborígenes de Colombia en Yunguillo. Foto: Paola Jinneth Silva @ingakunasugllapiTukuspa

“En Colombia existe un respaldo jurídico para que los pueblos avancen en el ejercicio autónomo de su derecho a la educación”, dice Nilton y explica que el reconocimiento normativo, por sí solo, no garantiza la transformación. También es necesario apropiarse de las herramientas, fortalecer las capacidades y, sobre todo, transformar las prácticas desde el pensamiento propio.


Por ello, como parte de la jornada, los participantes se dirigieron al tambu de la institución educativa para compartir un ejercicio espiritual y vivencial alrededor de el ambi waska, reafirmando la importancia de los espacios propios dentro del proceso educativo.

“Fue un ejercicio vivencial y espiritual donde tomamos la planta sagrada que posibilita la sanación, el cuidado y el acompañamiento de este proceso. También nos permitió comprender que la formación integral es la posibilidad del equilibrio de todas las dimensiones del universo y su energía, y reconocer en los iachas (sabedores) la custodia de ese saber”, expresó Nilton.


El momento permitió llevar a la práctica una de las reflexiones centrales del encuentro: la educación propia no se construye únicamente desde los documentos, las normas o las aulas, sino también desde la espiritualidad, el territorio y los saberes que custodian los mayores y sabedores.



Comentarios


bottom of page